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[Brothers Conflict] Regalo de agradecimiento

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One-Shot [Brothers Conflict] Regalo de agradecimiento

Mensaje por Youra-chan el Lun 30 Dic 2013, 02:14

Nombre: Regalo de agradecimiento
Fandom: Brothers Conflict
Personajes: Ema Asahina; Asahina brothers.
Tipo de relato: One shot
Advertencias: Ninguna.
Cantidad de palabras: 2,462 (+título)
Nota: Para Diana, por su deseo de Carta a Santa<3 Lo hice en un día, no puedo creerlo /shot. Sí, dejé en suspenso quién es el afortunado, vas a tener que leerlo todo hasta averiguarlo(?) Ojalá te guste, amor♥ Créditos a Ceci por el beteo.


Regalo de agradecimiento.


—Bien, veamos. Zanahoria, tomate, lechuga, pimienta, vinagre… —Leyó Ema de su lista de compras, tachando las cosas que ya tenían. De vez en vez se quedaba pensativa, mirando el papel con el ceño ligeramente fruncido, dándose golpecitos con la lapicera en la barbilla.

—Oye, ¿qué tanto piensas? Es una simple lista de alimentos —se quejó Yusuke, parado frente a ella de brazos cruzados, con el carrito junto a él—. Vamos, apúrate, que no tenemos mucho tiempo.

Ema le lanzó una mirada de molestia y al volver a la lista alzó las cejas, abriendo grande los ojos.

—¡Ya sé! —exclamó.

—¿Ya sabes qué?

—¡Huevos! ¡No hay huevos en casa! ¡Y no están anotados!

El joven Asahina se la quedó mirando, incrédulo. ¿Tanto tiempo había estado pensando en huevos? De última, si tenía la duda, compraban y ya. El dinero no era justamente algo que escaseara en la familia.

—De acuerdo, bien. Huevos. Hay que hacerle una queja formal a Ukyo por olvidar ponerlos en la lista —murmuró, irónico, llevando el carrito delante de él hacia la sección donde se encontraba lo que precisaban.

Pero Ema pareció no advertir su sarcasmo.

—Del pollo se encargaba alguien más, ¿verdad?
—Sí. Ese era trabajo de Kaname.
—¿Las bebidas?
—Tsubaki y Azusa.
—¿Y el pavo?
—Masaomi lo encargó hace como tres meses. Hay que pasar a retirarlo.
—¿El postre? ¿La tarta?
—Louis iba a comprarla.
—Podría hacerla yo…
—Ya tienes encima las ensaladas y los aperitivos. No tendrías tiempo de hacer el postre —gruñó.
—Está bien, no tienes por qué enojarte.

Yusuke, quien ya había recogido los huevos y se disponía a ir a la caja, se detuvo y suspiró.

—Ema, aunque no lo creas, trece hombres han sobrevivido solos a por lo menos diez navidades. Deja de comportarte como si fuera el fin del mundo, como si tuvieses que supervisar todo. No hace falta. —A duras penas consiguió que su tono fuera un poco más amable esta vez. Estar cerca de ella lo frustraba y a la vez le encantaba; se generaba en él una contradicción de sentimientos que afectaba su estado de ánimo y lo volvía más cascarrabias de lo que ya era de por sí.

Ema lo miró y al final sonrió con dulzura. Ambos tenían la misma edad y ya estaban cursando el primer año de universidad, y aun así, había momentos en los que sentía que era la hermana mayor de Yusuke.

(&).

Luego de hacer todas las compras Ema volvió a la residencia sola, debido a que Yusuke tenía que pasar por unos libros de texto de la librería antes de ir a casa. La joven entró al enorme complejo de apartamentos y se sorprendió al no encontrar a nadie en el living. Miró la hora en su reloj: las seis y media de la tarde. Seguramente Masaomi y Ukyo seguían trabajando. Había varios que apenas llegarían para la hora de la cena, y había dejado a Juli con Wataru y Louis en el centro de estética de este último; tenía muchas cosas para hacer y estar con su pequeña ardilla significaría una distracción. Fue hasta su habitación, dejó el bolso y se quitó el abrigo. Afuera hacía mucho frío, pero dentro de la casa el ambiente siempre era cálido. Quedando de jean y remera, se dispuso a comenzar la cena. Atravesó el lugar en dirección al baño, para lavarse la cara y las manos; un silencio inusual reinaba en el complejo. Pero antes de entrar, advirtió que salía luz de entre las bisagras de la puerta. Se acercó y tocó.

—Pase —murmuró desde adentro una voz familiar.

Al asomarse por el umbral, los ojos del muchacho se clavaron en ella y se abrieron; ¿asombrados? ¿nerviosos? Quizá ambas. Ema se ruborizó ligeramente y desvió la mirada.

—S-Subaru —balbuceó—. No sabía q-que ya habías llegado.

—Sí… —Se podía palpar la tensión en el aire—. Hoy tuve el día libre, así que decidí venir antes.

La joven contestó con un improvisado “ya veo”. La última vez que se habían visto, Subaru le había confesado sus verdaderos sentimientos y acto seguido se había marchado. Ahora eran cinco meses desde lo ocurrido. Ema no tenía certeza alguna, pero en el fondo algo le decía que el joven no había podido olvidarla.

—Iré a preparar la cena —murmuró, alzando la mirada, maquinando una sonrisa. Podía lavarse las manos en la cocina, sería descortés utilizar al baño. Giró sobre sus talones, dispuesta a marcharse.

Pero Subaru la detuvo tomándola de la muñeca. Antes de que Ema pudiera reaccionar, la jaló hacia él y la rodeó con sus brazos. Con el rostro pegado al pecho del muchacho podía oír los latidos de su corazón, rápidos y sucesivos. Estaba nervioso.

—Lo siento —murmuró, colocando una mano sobre su cabello castaño—. Te extrañé.

La mantuvo así durante varios segundos, disfrutando del calor de su cuerpo, su aroma, su cercanía. Puede que hubiese renunciado a ella aquel día, pero la ola de emociones que lo abatían al estar cerca de Ema no había cambiado. La amaba y, maldición, a este paso creía imposible el poder olvidarla. Es verdad que manteniéndola lejos había podido concentrarse en el baloncesto y revivir sus épocas de gloria; pero también era verdad que se acostaba cada noche con un vacío inmenso en el pecho. Un hueco, un hoyo profundo, inacabable. Tenía que existir algún modo de equilibrar ambas pasiones. Era muy egoísta que le hicieran elegir solo una.

Ema se mantenía quieta en su lugar, sin corresponderle ni rechazarlo. Le agradaban los brazos que la rodeaban, pero demostrarle abiertamente a Subaru su cariño no haría más que confundirlo. No quería complicar las cosas, ni mucho menos que la malinterpretara. Por lo que permaneció allí, sintiéndose pequeña, inhalando el aroma masculino. El único sonido en toda la casa era el de sus respiraciones coordinadas. La joven cerró los ojos; el corazón de su hermano (o, bueno, mejor dicho hermanastro) por fin se había calmado.

Aquel momento podría haber durado eternamente de no ser porque escucharon la puerta del ascensor abrirse, seguido de dos voces que discutían entre sí.

—No puedo creer que no hayas comprado licor —decía una.
—Se supone que es una reunión familiar, no tiene por qué haber alcohol —replicaba la otra.

Ema y Subaru compartieron una mirada y se separaron, un poco ruborizados. Ella fue la primera en salir, dispuesta a recibir a los recién llegados. El joven se quedó un momento clavado en su lugar, procesando el momento. Al final cerró los puños, sacudiendo la cabeza, y abandonó también el baño.

Ema caminó con prisa hasta encontrarse con Tsubaki y Azusa, quienes estaban tan concentrados en su debate sobre la importancia de las bebidas alcohólicas que no notaron su presencia. Ella sonrió, divertida por la escena que estaban montando, y rió bajito. Recién ahí advirtieron su presencia.

—¡Hermanita! —El rostro de Tsubaki se iluminó y corrió a abrazarla. La tomó con fuerza y la despegó del suelo durante unos segundos, riendo. Ese sí que era un recibimiento.

Ema, contagiada por la alegría del muchacho, sonrió ampliamente y le correspondió el abrazo, aunque no con tanta euforia. Atrás se había quedado Azusa, con una expresión cálida y tranquila en el rostro. Incluso un poco triste, si se prestaba atención.

—Es bueno volver a verte —murmuró.

Habiéndola soltado, Tsubaki se giró hacia él y Ema lo miró, al tiempo que Subaru se sumaba a la reunión.

—Igualmente.

(&).

La hora de la cena había llegado. Uno a uno habían llegado los hermanos hasta que por fin la mesa estuvo completa. Catorce platos de cerámica acompañados por catorce copas de vidrio esmerilado, sobre un mantel grueso color marfil ribeteado con un elegante diseño floral. De todas las ventanas colgaban intercaladas guirnaldas plateadas y doradas, y sobre cada pared vacía, una lluvia de pequeñas luces blancas titilaban coordinadas. El pino, de dos metros y medio, estaba junto a la chimenea, a un lado de la escalera derecha. Era el mayor espectáculo de todos, inundado de adornos, luces y guirnaldas. Todo se mantenía dentro de la gama de colores blanco, plateado y dorado. Era hermoso.

—¿A quién debo felicitar por la increíble decoración del living? —inquirió Kaname por sobre el murmullo general, a lo que todos hicieron silencio.

—Chi-chan se encargó de elegir los adornos —le contestó Louis, sentado frente a él—, y la ayudamos a colocarlos.

El monje dirigió sus ojos a Ema, al igual que el resto de los hermanos. Esta se ruborizó, incómoda.

—Lo supuse —dijo, con una ligera sonrisa en los labios—. Semejante gusto solo podía deberse a la única mujer de la familia, ¿verdad?

—Genera un clima de lo más agradable —apoyó Hikaru, alzando su copa—. Felicidades, Ema. —Le guiñó un ojo a la chica.

Kaname también sostuvo su vaso en lo alto.

—Por la nueva, y adorable, integrante de nuestra familia.

Todos imitaron el gesto y dijeron a la vez:

—Por la nueva integrante de nuestra familia.

Ema sonrió con timidez, aunque llena de alegría.

—Gracias a todos.

—Te lo mereces, Chi-chan —le murmuró Louis al oído, quien se sentaba a su lado.

—La primera Navidad que pasas con nosotros y todo parece ir mil veces mejor que nunca. —Ema se giró hacia la voz. Se encontró con el rostro de Natsume sonriéndole.

Natsume se sentaba también a su lado, a la derecha. Había sido el último en llegar y era el único asiento que quedaba disponible. Por alguna razón todos habían omitido esa silla, como si estuviese prohibida. Ema no sabía cómo tomarlo. Cuando Natsume llegó y se sentó allí de la forma más natural del mundo, recibió más de una mirada disgustada.

—También es mi mejor Navidad —respondió Ema—. Es la primera en la que tengo una familia con la cual disfrutarla.

El rubio le sonrió dulcemente.

—Y así será de ahora en más —le prometió.

La joven asintió con la cabeza y volvió a su plato de comida.

El resto de la cena transcurrió con normalidad. Al final Tsubaki había ganado la discusión y había conseguido que hubiese licor, pero con la condición de que fuera solo para medianoche. Yusuke se la pasó peleando con Futo el sesenta por ciento de la noche, ya sea porque se acusaban mutuamente de utilizar cubiertos ajenos o porque uno había tomado la última porción de lo que quería el otro. Kaname no paró de promocionar los “increíbles y paradisíacos templos de su comunidad” y “las maravillosas sesiones terapéuticas”. Wataru se quejó varias veces de que el pavo tenía demasiada cebolla y cada vez que alguien miraba a Ema, esta tenía que contener a Juli para que no le saltara encima. Era una familia realmente ruidosa, pero resultaba imposible no divertirse con ellos.

(&).

—¡Feliz Navidad!

Las copas chocaron, un poco de líquido se derramó de varias, al compás de las risas y los abrazos de la familia Asahina. El gran reloj de la sala había dado la medianoche, y los fuegos artificiales comenzaron a poblar el cielo nocturno de Tokyo.

Ema, luego de ser la más agasajada en cuestión de saludos, salió al balcón para contemplar el espectáculo. Gracias a que el living se encontraba en el tercer y último piso de la residencia, tenía una vista fenomenal. Los ojos no le alcanzaban para grabar en su memoria la cantidad infinita de haces de luz que surcaban el cielo y estallaban en miles de pequeños brillos, despedidos en todas las direcciones.

—Es muy bonito.

Ema giró sobre sus talones. Natsume se encontraba bajo el umbral de la puerta vidriada, con la copa rebosante de vino en la mano. Llevaba puesto su típico traje de trabajo, aunque le había agregado un pañuelo bordó al saco y una corbata a juego. Los tres primeros botones de la camisa iban desabotonados, dejando entrever sus clavículas. Los ojos violetas iban tranquilos, pero decididos.

—Sí, es verdad —murmuró Ema, mientras Natsume se adelantaba hasta quedar junto a ella—. Todos los años me encanta observarlos. —Dirigió sus ojos al cielo, embelesada.

El joven se giró, recargándose sobre la baranda, y miró a la castaña de reojo.

—Todos renunciaron a ti.

Aquellas palabras arrancaron a Ema de su ensoñación. Se irguió con lentitud.

—¿Eh? —murmuró, asombrada y confundida.

—Cuando llegué, y vi el asiento a tu lado vacío lo comprendí. —Esta vez la miró fijamente—. Todos renunciaron a ti.

La castaña quedó sin habla, no sabía qué decir.

—Todos te quieren, pero se obligan a sí mismos a alejarte para poder olvidarte —explicó con calma—. Es por eso que nadie se sentó junto a ti.

”¿Y tú?”.

—Pero yo no. —Se acercó a ella—. Renunciar es de cobardes. Y no pienso convertirme en un cobarde. —Sonrió—. Tengo un regalo para ti. Vamos, escoge una mano. Usa tu ingenio.

El rubio llevó ambos brazos a su espalda, luego de sacar una cajita de su bolsillo. La miraba, expectante. Ema se llevó una mano a la barbilla, pensativa. Derecha… En la cena, Natsume se había sentado a su derecha.

—Tu derecha —dijo con firmeza.

El joven sonrió, satisfecho. Pero al abrir la mano elegida entre ambos estaba vacía. Ema lo miró confundida. ¿Por qué había sonreído así si había errado?

Al parecer se equivocaba.

Natsume se inclinó sobre ella y con la mano derecha le acarició la mejilla, bajando hasta su barbilla, donde aumentó la presión y le alzó el rostro. Sin darle tiempo a réplicas estampó sus labios contra los suyos. Le rodeó la cintura con la mano restante para atraerla a su cuerpo, comenzando a danzar sobre su boca.

—Cierra los ojos —susurró en tono demandante.

Así lo hizo Ema, y sus labios recibieron nuevamente los de Natsume. Esta vez, la lengua del muchacho se abrió paso dentro de su boca, jugando con la suya, recorriendo la húmeda cavidad completamente. Ella no oponía resistencia, por alguna razón lo estaba disfrutando. Natsume giró el rostro a la derecha para profundizar el beso, arremetiendo contra su boca de tal forma que la cabeza de Ema se echó hacia atrás. Pero él no la dejó ir, aumentando la fuerza del agarre en su cintura.

Tras varios segundos, Natsume se separó, respirando contra sus labios, sus alientos chocando. Las mejillas de Ema estaban ruborizadas. Era la criatura más hermosa del planeta, se dijo.

—Feliz Navidad —susurró a su oído, y le depositó un beso en la mejilla—. Eres una chica astuta. —Con que sí había elegido bien…—. Déjame darte ahora un regalo en agradecimiento.

Abrió la cajita que seguía en su mano izquierda. Dentro había una pieza rectangular plana.

—¿Una tarjeta de memoria? —intuyó Ema, extrañada.

—El demo de nuestro nuevo juego. Es un juego otome, pero creo que te gustará.

—¿Cómo se llama?

Natsume sonrió.

Brothers Conflict.




Última edición por Youra-chan el Lun 30 Dic 2013, 22:38, editado 1 vez

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One-Shot Re: [Brothers Conflict] Regalo de agradecimiento

Mensaje por Ruki el Lun 30 Dic 2013, 04:14

*Leerlo con Jealouness hace que suspire por amor*

Ok... iré comenzando porque siento que desfalleceré por culpa de la canción :onilove:; bien... te diré un detalle que noté, para no cortar tanto la nota x'DDD pero tengo que decir que Yuusuke me tiene sorprendida, osea yo sé que se puede llegar a ser bastante irritante, sin embargo, tiene que entender que será una navidad con Ema, aunque no sé si en el escrito sea el primero o el segundo, lo que e causa gracia es que parezca niño regañado cuando ande quejandose de ella sabiendo que, está buscando hacer lo posible para que todo salga bien.

O sea superalo Yuusuke x'DDD

De todas maneras, debiste aprovechar cariño Ojitos estar con ella estando ambos en solos es algo que no se consigue mucho~

Y después nos vamos con..

¡OH POR DIOS! Babas no puedo creer lo que leo, ¡NO PUEDO CREER LO QUE LEO! Babas, ejem... *se rasca un poco la garganta* siguiendo... ver esta escena me tiene bueno en muchas formas, sobre todo si... no es uno de mis personajes favoritos, no obstante tengo que admitir que verlo en paño menores es bueno... Babas y ya no pienso sacar mi lado pervertido ¡Gosh! Lo que sí es que puedo notar la tensión en ellos, es incómodo yo estaría igual siendo Ema, claro que...

La mantuvo así durante varios segundos, disfrutando del calor de su cuerpo, su aroma, su cercanía.

Spoiler:

Estúpidos y sensuales, siempre tienen que matar a uno *suspira resignada* Hay dios... siento que moriré si sigo leyendo *se echa aire* tengo que admitirlo, a pesar de que sé lo que sucedio *siente que no lo va a superar* igual es increíble poder ver algo así... cercano y tierno entre ellos dos, y para saber como es este pequeño "sin brillo" pues me saca una sonrisa. Para Ema debió ser duro estar así sin decir nada, no contestarle o rechazarlo, la entiendo porque como dicen: "un mal movimiento confunde todo" y supongo que para ella era preciso mantenerse neutral. Aunque... escuchar sus latidos, estar pegada a ese pecho... *piensa que se volvera a perder*

¡Joder! Pobre Azusa en serio, me recuerdo de todo y siento que me dará de todo. Poesito me dan ganas de apapacharlo hasta decir basta, sinceramente. Y Tsubaki, un amor, una dulzura con patas en serio que me agrada con todo el corazón del mundo que no puedo evitar comermelo a besos :onilove:

La cena fue cómica, típicas en familias abundantes tendría que decir :gota: y de imaginarme a Wataru y Juli cada quien con lo suyo me causa gracias, pero.. si vamos con las peleas de Fuuto y Yuusuke. Hay dios en serio qué niñas son :mad: yo que algunos Asahina le hubiera dado su soberano coscorrón e.e. Pero.. no eso se va de lado porque.... ¡Natsume!

Spoiler:

Es el destino lo sé, es un hecho que si porque sí debías estar sentado con Ema tú lo sabes, yo lo sé, todos los sabían así fuera de manera inconsciente pero es un hecho :onilove: tan sereno como siempre, ese trillizo... Babas

Ok... ok... necesito calmarme, pensar en mariposas y no estallar completamente. Hay dios~ mujer, ¿qué has hecho? Dios me mataste! ¡MORÍ! Me tomaste de sorpresa no esperaba esto, pensaba que iría con otro hermano, no con él. Carajo, me puedo morir en paz, oh shit, no, no me puedo contener me está dando de todo, siento que me quedo sin aire. ESO HA SIDO LO MÁS JODIDAMENTE SENSUAL QUE HE VISTO EN MI FUCKING LIFE! HOLY SHIT! El cómo se dieron las cosas, lo que hizo Natsume, la entrega de su regalo que Ema no se le rechara! Que fuera él el elegido!!! DIOS MIO SON DEMASADAS EMOCIONES!!!!

Pero... P-E-R-O Si algo me pudo matar son estas dos cosas y la expresaré así:

—Cierra los ojos —susurró en tono demandante.

Así lo hizo Ema, y sus labios recibieron nuevamente los de Natsume. Esta vez, la lengua del muchacho se abrió paso dentro de su boca, jugando con la suya, recorriendo la húmeda cavidad completamente.

Spoiler:

Estúpido y sensual Natsume, estúpido y sensual Natsume. No, no no no no esto es demasiado mi corazón no puede con él. Moriré! Oh dios no, ¿qué has hecho Youmi?  Te ando odiando me has sacado el fangirl que tengo hasta los extremos de comer o decir de a miles estupideces sabiendo que Natsume Asahina me puede. FUCK!!!! En serio... en serio, mujer gracias muchísimas gracias, no sabes la jodida felicidad que cargo en estos momentos, las emociones que tengo encontradas son bueno increíbles x'DDD y... no sé que más decirte pero, pero te amo/odio! Te amo/odio porque no me esperaba esto.... :onilove:

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