[Mirai Nikki] Ley de los Dueños de Diarios551

[Mirai Nikki] Ley de los Dueños de Diarios

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One-Shot [Mirai Nikki] Ley de los Dueños de Diarios

Mensaje por Koto el Miér 15 Feb 2012, 00:26

● Título: Ley de los Dueños de Diarios
● Fandom: Mirai Nikki
● Personaje(s): Masumi Nishijima & Uryuu Minene
● Resumen: Tal vez las casualidades ocurrían muy seguido en las vidas de los dueños de diarios.
● Tipo: One-Shot
● Clasificación: K
● Advertencias: Ninguna
● Género: Romance, Friendship, Hurt/Comford
● Palabras: 1.508
● Comentario: Bueno... Decidí que ya era hora de comenzar a publicar los cosos de San Drabblentín. Aquí el primero que escribí, hace unas dos semanas más o menos, y es para... ¡Stephie! Vi tu pedido, Mirai Nikki no es un anime/manga que muchas personas de acá del foro conozcan, y de las que lo hacen, dudo que tomaran este pedido al no haber tratado con los personajes. Decidí escribirlo por lo mismo, además de que amo la pareja (LL'. Espero que lo disfrutes.

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Ley de los Dueños de Diarios


Entró al angosto callejón en el cual fue asesinada aquella joven; se supone que la investigación la habían cerrado hacía días, pero él no consentía que el culpable de lo sucedido no fuese encontrado. Se agachó para detallar con más cercanía las manchas de sangre que estaban secas en el suelo, además de lo que parecían ser marcas de cuchillo; ¿acaso la muchacha se había resistido? Era lo primero que venía a su cabeza al observar la repetición de agujeros por toda la superficie, como si ella hubiese esquivado una buena parte de las apuñaladas. Suspiró y se puso de pie, sacando una pequeña libreta de notas y un bolígrafo de su bolsillo, empezando a anotar la posibilidad que acababa de surcar su mente; de seguro conseguiría algo con aquello, no se daría por vencido cuando recién comenzaba a ponerse serio. Se volteó dispuesto a irse, pero escuchó algo rompiéndose, por lo que dirigió la vista hacia arriba; ¿una ventana? Sí, eso era, pero... ¿Quién caía luego de destruir el vidrio con el impacto? Era extraño que algo así sucediera a plena luz del día. Sin embargo, se sumió tanto en sus pensamiento que no pudo reaccionar con velocidad, y en segundos se encontraba en el piso con la persona que caía sobre su espalda.

—¿Q-Quién? —atinó a preguntar, intentando mirar hacia quien fuese que estuviese sobre él.

La joven se talló ligeramente el trasero, aunque la caída no le había dolido mucho que se diga por alguna razón. Miró debajo de ella y notó una chaqueta azul, para luego dirigir su vista a la cabellera castaña del hombre, identificándolo casi que de inmediato.

—¿Nishijima? —cuestionó por inercia.

La de orbes morados se puso de pie y comenzó a estirar sus extremidades con distintos ejercicios, fijando luego su mirada en la ventana del segundo piso de aquella casa; maldición, el imbécil había escapado. Bufó con molestia y dirigió su vista al investigador, alzando una ceja.

—No creo pesar tanto como para que no puedas levantarte —inquirió con ironía, cruzando sus brazos.

Tenía razón, y no es que pesara demasiado, pero le había caído encima desde un segundo piso, y si le sumabas la fuerza de gravedad... Era un milagro que pudiese siquiera respirar. El joven posó una de sus manos en su espalda, masajeándosela mientras se levantaba para que no le doliera tanto. Fijó sus orbes cafés en la terrorista, sonriendo un poco adolorido.

—Extrañaba verte, Uryuu —aseguró abiertamente.

Las mejillas de la muchacha se tiñeron de carmín ante las palabras del oficial; no entendía lo que hacía ese imbécil para ponerla tan nerviosa, pero no iba a darle el gusto. Estaba dispuesta a devolverle el comentario con todas las de la ley —aunque siendo terrorista, lo más seguro es que no fuesen muy legales que se diga—, pero un cuchillo rozó su mejilla, causando una pequeña herida de la que empezó a aparecer sangre, hasta que un hilillo de ese líquido rojizo se deslizó por su piel.

—Maldición —murmuró mordiendo prácticamente la palabra.

Observó de reojo la ventana y, como pensó, el Tercero estaba asomado. Dirigió su concentración al celular en su mano derecha, leyendo lo que allí decía.

—¿Ese es...?

—Sí, él es el asesino —completó Minene, tomando al castaño de la mano en un impulso y echando a correr.

Ambos salieron del callejón siendo perseguidos por un Hiyama Takao que había saltado desde el segundo piso para recuperar su cuchillo. La de cabellera morada no dejaba de ver su teléfono móvil ni por un segundo; debía perderlo de alguna manera, tenía que lograrlo. Sería difícil, sobre todo cuando el diario de asesinato era prácticamente la contraparte del diario de escape; si el de ella le permitía huir de cualquier situación, el de él le ayudaba a encontrarla donde fuese que estuviese. Tragó en seco, nerviosa; ¡maldición! ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Debía matar a ese imbécil! ¿Qué haría ahora? Se sentía totalmente acorralado, y eso no le gustaba para nada. No señor, Minene no se convertiría en la presa de alguien; ¡las personas eran sus víctimas! No ella, así que no se lo permitiría. Sacó una granada del bolsillo de su pantalón, pero una mano se posó sobre la suya, impidiéndole el usarla.

—No lo hagas —pidió el de orbes café, haciéndole una señal con la cabeza para que viera su alrededor.

Pequeños niños correteando, parejas caminando con las manos agarradas, típicas escenas familiares. Comprendía; ¿pero y qué? Si tenía que decidir, la tiraba y ya, pero... ¿Por qué consideraba el detenerse esa vez? ¿Por lástima a esas personas? Lo dudaba, jamás la sintió, no tendría por qué sentirla ahora. Entonces... ¿Por qué Nishijima se lo había pedido?

—Sígueme —pidió el investigador.

Esta vez era él quien tomaba la delantera, pero sin soltar ni un momento la mano de la terrorista. El Tercero los seguía como podía, tropezándose con alguna que otra persona en el camino, pero sin ponerles mucho cuidado; acabar con su presa era esencial. Por mientras, el castaño cruzaba en una que otra esquina, guiando a Minene a saber dónde, pero no ésta no tardó en descubrirlo. Los orbes de la fémina identificaron sin mucho esfuerzo la estación de policía, donde entraron sin problemas; claro, allí adentro su perseguidor no podría seguirlos, puesto que sería atrapado... Pero la situación tampoco era muy favorable para ella siendo alguien que iba contra la ley. Intento forcejear y soltarse, pero el mayor no la dejaba libre; ¿acaso planeaba... encerrarla?

El castaño miraba hacia cada lado buscando una puerta en específico a lo largo de aquel pasillo; por suerte a esas horas no había nadie en el departamento, a fin de cuentas, preferían irse a almorzar. Sentía a la chica intentar soltarse, pero no podía dejarla ir cuando su vida estaba en peligro. Vio a unos metros de lejanía el sitio que buscaba y, con gran agilidad, giró la perilla y entró, cerrando tras de él luego de que la joven estuviera dentro. Pasó la cerradura, por si las dudas; más valía prevenir que lamentar.

—¿Podrías devolverme mi mano? —interrogó con enojo la fémina, y Nishijima no tardó en darse cuenta del sonrojo que invadía sus mejillas.

Soltó la mano de la chica, sonriendo nervioso mientras se desordenaba un poco el cabello.

—Esta es la enfermería, aquí estarás segura —comentó.

Uryuu bufó.

—¿Crees que me quedaré aquí para ser atrapada? —inquirió con ironía.

El oficial sólo bufó sin siquiera responderle. Se acercó a un estante y empezó a sacar algunos implementos, siendo seguido por la mirada cautelosa de Minene. Caminó hacia una de las camillas y tomó asiento en la orilla, fijando sus orbes sobre la presente.

—Te curaré la herida —anunció.

La aludida miró hacia otro lado.

—No lo necesito —rechazó.

El investigador se puso de pie y la tomó de la muñeca, llevándola a la camilla para que se sentara.

—No pedí tu permiso, sólo te informaba de lo que haría —dijo en su favor, sonriéndole.

Al final la terrorista suspiró y le hizo caso, sentándose a su lado. Nishijima mojó un algodón con agua oxigenada, pasándolo con delicadeza por el corte que la de cabellos morados tenía en el rostro. Seguidamente empapó otro algodón con alcohol, deslizándolo sobre la herida; lo que notó con esto es que la chica se mordió el labio inferior en reflejo... Así que le ardía a fin de cuentas. Al final agarró una bandita y se la colocó en la mejilla. Agarró los implementos de nuevo y se dirigió al estante en silencio, empezando a guardarlos; sabía que Minene había provechado el que no la veía para fugarse de allí, pero al menos ya no tenía esa herida molesta en su fina piel.

La terrorista se acercó hasta una de las ventanas de la estación de policía y se asomó con mucho cuidado. Luego de comprobar que el Tercero no estaba por allí, la abrió y salió. Empezó a caminar sin algún sentido, pero lo que sí es que tenía hambre. Inconscientemente se llevó una mano al estómago y una a la boca, tocándose la curita de la mejilla; ese idiota... Era un investigador y aún así la ayudaba a ella, una terrorista. Y si bien Uryuu no se dio cuenta, sus mejillas estaban coloreadas de carmín.

El investigador se dirigió a la cafetería del lugar y tomó una dona de una caja que habían dejado en la mesa, mordiéndola; ¿la fémina tendría hambre? La conocía lo suficiente como para saber que no gastar su tiempo para comer. Observó de reojo de nuevo la caja; quedaban dos donas más. Y sin dudarlo, la tomó y salió de la estación.

Porque aún contra sus principios, piensan y se preocupan por el otro... Tal vez las casualidades ocurrían muy seguido en las vidas de los dueños de diarios y quienes les rodeaban, lo suficiente como para acostumbrarse a lo que sea que sucediera, y sentir extraño el que no pase de nuevo. Por lo que, de acuerdo a esta ley, el que ambos se encontraran de nuevo ya era más que rutinario.

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One-Shot Re: [Mirai Nikki] Ley de los Dueños de Diarios

Mensaje por Stephie el Miér 15 Feb 2012, 02:06

Awwww Koto me acabas de hacer la niña más feliz del mundo :onilove:
Mil gracias por el escrito, realmente me encanto,<3 adoro a esos dos y hasta el momento no había logrado encontrar nada de ellos. Ahora gracias a ti he podido disfrutar de un buen escrito entre esos dos *--*
Aww tan lindo cuando Nishijima le cura la herida y como la conoce sabiendo que tendrá hambre y sale a buscarla~ Me encanto :3
El policia, ella terrorista y aun así él la ayuda y protege aun cuando Minene no se lo pida, y esta le hace caso cuando le pide que no tire la granada a pesar de que si se lo hubiese pedido otra persona probablemente no le hubiese importado.
Cuaaanta razón tiene el párrafo final <3
De nuevo muchas gracias, de verdad *---*
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